Urbanismo y planificación: Derecho a la ciudad, reflexión para vivir mejor en Villaguay 2050
Arquitecto Luis Uriona
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Las ciudades son la expresión cultural de la gregariedad del hombre, de esa necesidad de vivir en comunidad. En la administración de las libertades y los límites, en el ejercicio eficiente de quienes la gobiernan y la viven, radica la posibilidad de promover calidad de vida a todos los habitantes.
Las ciudades, tal como las conocemos, se asientan sobre una zona urbana con su peri urbanidad lindante y cada una de estas no solo tiene una función específica, sino también están interrelacionadas entre sí, por lo que es imprescindible pensarlas en conjunto.
En el caso de la zona urbana requiere, para su buen funcionamiento, aspectos o condiciones entre los que se encuentran:
1- Redes de infraestructura de calidad (redes de agua, cloacas, electricidad, vialidad, fibra óptica, etcétera); 2- Equipamiento social cercano (escuelas, plazas, clubes, parques, etcétera); 3-Equipamiento comercial e industrial (comercios de media y pequeña escala, parques industriales, puertos secos para el trasbordo de mercadería, etcétera); 4- Política de movilidad (trasporte público, calles, bici sendas, peatonales, etcétera); 5- Política ambiental de calidad (recolección y reciclaje de la basura urbana, mantenimiento y recreación de espacios públicos); y 6- Construcción de nuevas centralidades (dan accesibilidad a los hitos naturales cercanos; o equipamiento social futuro). Todas estas condiciones mejoran sustancialmente la calidad de vida, por ende, la carencia, la existencia parcial o el mal funcionamiento, le complican la cotidianeidad, la vida laboral y desarrollo a sus habitantes, estos déficits se constituyen en lo que denominamos deuda urbana, cuya atención debiera ser prioridad de una gestión política.
En Villaguay, si verificamos estos condicionamientos, podemos decir con claridad que contamos con una elevada deuda urbana y, en contrapartida, tenemos una gran vacancia (es decir, baldíos o inmuebles en desuso que cuentan con infraestructura completa totalmente desaprovechados). Por ello, una política inteligente debe reducir la deuda, pero también la vacancia y el sub uso urbano.
En este marco, es muy importante no seguir tomando deuda, impidiendo que se produzcan nuevos asentamientos donde no existen estas condiciones descriptas, porque lo que no se exige para asentarse luego se requiere para vivir.
En el caso de la zona peri urbana también se requiere, para su buen funcionamiento, condiciones para la convivencia con lo urbano, tales como son los aspectos ambientales, que permiten la conservación de alguna biodiversidad, que a su vez es un atractivo; garantizar el equilibrio con las cuencas hídricas, porque si no las pagamos con desbordes de los arroyos, etcétera; económicas, para un cordón frutihortícola, granjas de producción, lugares de turismo; todas actividades que claramente son incompatibles con lo urbano.
La suma de estas condiciones de desarrollo nos permite señalar que Villaguay tiene una gran pendiente, la deuda máxima, que es su planeamiento, un abordaje que estudie en particular las zonas circundantes a lo urbano y regule e intervenga para preservar una amable relación con el entorno. Ese planeamiento debe ser riguroso en la información, como también democrático: se debe decidir en consenso con entidades intermedias de la ciudad, así como de los ciudadanos a través de los medios disponibles.
La mancha urbana (extensión irracional de una ciudad), es resultado de la ineficacia que impide el crecimiento, garantiza la mala calidad de vida de los ciudadanos y condiciona el mejoramiento de la ciudad.
EL registro de datos censales nos informa que la ciudad de Villaguay pasó de 39200 habitantes a 41230; de 500km2 a 1050Km2 en superficie ocupada y de 9500 contribuyentes a 10500 (censos 2010 y 2022). En síntesis, la ciudad duplicó la superficie que debe ser atendida por servicios, pero su porcentaje de contribuyentes aumentó solo 8%, que se deduce del crecimiento de habitantes. Esto implica que resulta cada vez más insuficiente e ineficiente la prestación de los servicios y casi nula la posibilidad de invertir en la infraestructura que exige por ejemplo cualquier política de radicación de empresas que cambien la matriz productiva y permita que Villaguay vuelva ser tierra de oportunidades.
Si comparamos con indicadores de densidad baja (100 habitantes/km2 o manzana, 3,5 habitante por casa, lo que da entre 25 y 30 casas por manzana), toda la población de Villaguay podría habitar en 400 manzanas, sumándole 150 manzanas para equipamiento social, productivo y comercial. Producto de la expansión irracional de la ciudad, la población hoy está asentada sobre 1400 manzanas. Esto se traduce en una exigencia de inversión casi imposible; a solo efecto de mostrar un ejemplo, veamos la pavimentación de calles: con el agrupamiento en 550 manzanas totales se requeriría 1100 cuadras para pavimentar toda la ciudad, hoy hay aproximadamente 1000 cuadras pavimentadas, o sea con solo 100 más tendríamos la ciudad completa con pavimento sobre la red vial. Pero eso es imposible porque toda la población de la ciudad está asentada (desparramada) sobre aproximadamente 1400 manzanas dispersas que llevan a una necesidad potencial de 1800 cuadras más de pavimento (inversión inalcanzable).
Lo externo a lo que produce la ciudad, su gente y su gobierno, incide en nosotros mucho más de lo que creemos y para ello hay que planificar o pensarse, porque inexorablemente incidirá como fenómeno en nuestras vidas. Ejemplo de ello es el cambio de modelos productivos o el corrimiento de actividades de otras zonas vecinas o actividades generadas por nosotros que debemos o debimos verlas integralmente.
Varios ejemplos puntuales: a- Hoy estamos en pleno proceso de corrimiento de la frontera de la industria avícola hacia nuestra zona, que requiere adecuación de varias redes de accesibilidad, así como de abastecimiento, y ya está impactando en la ciudad; b- Vincular la oferta de formación de nuestros jóvenes y la capacitación con los procesos productivos actuales y futuros de nuestra región es inexorable (ejemplo a rescatar: “Granja modelo” en la Escuela Agrotécnica), pero en este rubro también la ciudad y su infraestructura física juegan: desde la accesibilidad a los edificios escolares, la mayoría hoy tienen veredas inexistentes o rotas); o los circuitos de acceso vehiculares/bici sendas, la señalética, etcétera; hacer un registro de las ofertas de los departamentos en alquiler para los estudiantes y tener un protocolo para la construcción de esos productos; c- La conexión de las rutas nacionales 130 y 18, más el diseño integral del tránsito pesado, requieren un plan de desarrollo urbano; etcétera.
Todas las personas tienen derecho de encontrar en la ciudad las condiciones necesarias para su realización política, económica, cultural, social y ecológica, asumiendo el deber de la solidaridad. Esta manifestación se denomina “Derecho a la ciudad”.
Hacer efectivo ese derecho a la ciudad implica una necesaria reforma urbana, no solo en lo físico sino en lo conceptual, en los objetivos políticos, en el marco jurídico, en los modos de planificación, gestión y financiamiento, en los instrumentos a utilizar. Aquí radica la verdadera inclusión social.

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