Un horizonte turístico construido desde la experiencia y el compromiso colectivo
Lic. Paula Durán Asesora en Desarrollo de Gestión Ente Mixto de Turismo de Entre Ríos
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Acepté con gusto el desafío de escribir esta columna no solo como una residente que ama su ciudad, sino desde la perspectiva que me han brindado décadas de labor ininterrumpida en el sector turístico por el cual fui invitada. Once años como directora de Turismo, nueve años en la conducción de la Cámara de Turismo (CaTuVi), mi rol como socia de una de las agencias de viajes más relevantes de la región por doce años y, fundamentalmente, mi vocación docente en la carrera de Turismo que, desde su creación en 1985 hasta mi jubilación en 2014, formó a las generaciones que hoy piensan y trabajan en el turismo local, provincial e incluso nacional. Lazos de toda una vida que me permiten mirar el pasado con orgullo y el futuro siempre con optimismo, afirmando que el desarrollo turístico no es un suceso espontáneo, sino una construcción colectiva. El turismo no es solo una actividad económica que demanda un cálculo de fuerza motriz, sino una red de actividades, atractivos y servicios que requiere la sinergia de todos sus actores de manera simultánea y coordinada para asegurar sus múltiples beneficios, hoy y a futuro.
De centro de escala a destino con identidad
Para proyectar el mañana, es imperativo entender de dónde venimos. Durante gran parte del siglo XX, Villaguay fue definida técnicamente como un centro turístico de escala: un nodo logístico de transporte y servicios, donde el viajero se detenía por necesidad de reabastecimiento antes de continuar hacia otros rumbos, sin que la estadía superara generalmente una noche. Se sostenían entonces obras para mejorar la ciudad desde sus plazas, balneario, pavimentación e iluminación urbana, entre otras. Se instalaba, de a poco, la palabra turismo en el diálogo público privado local, en el periodismo radial y en la relación municipio - provincia. A partir de 1999, por decisión política, el turismo pasó a ser uno de los ejes para transformar esa realidad, para pasar a ser un destino emergente, con potencialidad propia para atraer visitantes por sus recursos naturales y culturales. Este cambio de paradigma no fue solo un eslogan: Villaguay, ciudad de encuentros, sino que fue el inicio de un proceso de desarrollo local pensado para movilizar los recursos del territorio en torno a un proyecto común sostenible en el tiempo.
Gracias a distintos impulsos políticos, en períodos más o menos equivalentes en canalización de recursos y liderazgo, se gestaron hitos que hoy son pilares de nuestra identidad turística: el Centro de Convenciones “Papa Francisco”, clave en el turismo de reuniones; la Reserva Natural Municipal “La Chinita” y el Parque de la Velocidad, que ofrecen experiencias en la naturaleza y deporte de gran posicionamiento; los carnavales en su nuevo espacio; el complejo termal, más allá del devenir en su gestión y situación actual; y la Fiesta Provincial del Pastel Artesanal, solo por nombrar algunos.
El sector privado: el interlocutor necesario
A pesar de estos anclajes, el desarrollo local exige una concepción endógena donde los actores definan, con su participación activa, el proyecto común. Observo con preocupación que, en los últimos años, el sector privado ha ido abandonando su rol de interlocutor estratégico, de manera orgánica e institucionalizada. En tiempos que la gobernanza, definida como un nuevo estilo de gestión pública basado en la cooperación y vinculación entre el Estado y las organizaciones no estatales, se encuentra instalada en gobiernos municipales y provinciales, está por hoy debilitada en Villaguay.
Debemos recordar que la CaTuVi tuvo un rol estratégico de liderazgo local y provincial indiscutible durante la crisis de la pandemia de coronavirus en 2020. En esos momentos de incertidumbre, fue la Cámara la que coordinó acciones con la municipalidad, demostrando que cuando el sector privado asume su responsabilidad, los resultados son tangibles.
Es necesario recuperar la cultura asociativa y la capacidad de sentarse a una mesa de decisiones por un trabajo en común. La gobernanza turística exige participación y capacidad de respuesta. Un desarrollo local integral solo es posible si los actores definen los elementos clave que componen su territorio, los comunican y comercializan en el mercado de manera conjunta. Cuando los gastronómicos, hoteleros, organizadores de eventos, bodegas y emprendimientos rurales, guías y artesanos locales trabajan de forma coordinada, logran generar una oferta integrada que retiene al visitante por más tiempo. El asociativismo permite reducir costos en promoción, marketing territorial y digital. La innovación, crear circuitos dinámicos, que un solo actor no puede sostener, es el activo necesario para abarcar los múltiples segmentos e intereses de los turistas. Además, en el escenario turístico actual, la digitalización actúa como un pilar para la comunicación y la gestión inteligente de los destinos, permitiendo el uso de herramientas de información, promoción y toma de decisiones en las que no puede haber divergencias o ausencias.
Aprender de las pérdidas para ganar el futuro
Para proyectar el Villaguay que queremos, debemos mirar honestamente lo que hemos dejado en el camino. En décadas, perdimos algunos activos valiosos,los que a veces han evolucionado a nuevas propuestas como el Motoencuentro Internacional de más de 4000 motos, a encuentros de autos clásicos y antiguos. La peatonal y la semipeatonal que podrían haber evolucionado ahora hacia los actuales Centros Comerciales a Cielo Abierto (CCA), muy difundidos en asociación al turismo y el urbanismo moderno sostenible. O en pocos años, perdimos la Carrera Universitaria en Turismo, usina del pensamiento estratégico turístico y profesional. También desde el sector privado hemos perdido camas, o grandes festivales y espacios bailables. Hay pérdidas de las cuales somos pasivos espectadores, para después admirar como avanza en otros lugares lo que supimos tener.
También tenemos procesos de cambio, no pérdidas, que cargan sobre sus hombros críticas desde que inician, las que no deberían prevalecer para ganar el futuro en Villaguay. Caso del polo gastronómico, que hoy muestra un nuevo perfil de la mano de una inversión privada; o la nueva Terminal de Ómnibus “Juan Pablo II”, que poco a poco va a fortalecer su conformación comercial, así como su viejo emplazamiento ha tomado otro rol, antes que una demolición. En este contexto, pensar la relocalización de la oficina de atención al visitante y turista, para jerarquizar su función y servicios, es un pendiente atemporal.
Aún debemos capitalizar más el motor de nuevos impulsos, tanto públicos como privados, para seguir perfilando un Villaguay con turismo.
Hacia un futuro de convalidación y acción
Pero mientras esos “impulsos” se hacen de financiamientos o de inversores, el turismo sigue funcionando como una red decisional. Si un hilo se corta, el tejido se debilita; si un hilo se engrosa, el tejido se desproporciona. Solo a través de la convalidación de actores clave y la toma de decisiones compartida sobre las estrategias de mercado y actualización de la oferta de experiencias se encamina un desarrollo integral y sostenible. Pero el futuro es hoy, y nos exige que el sector privado retome su compromiso institucionalizado. La pandemia pasó, y en muchos casos hay nuevas generaciones al frente de empresas locales y nuevos protagonistas se encuentran con servicios en un vistazo de Instagram. Ninguno va a ser “turístico” por sí solo, las redes no hacen magia en el aire. Necesitan un territorio al cual llega el turista, y ese territorio es la ciudad toda.
Hoy se presenta una oportunidad histórica: el inicio del funcionamiento del Ente Mixto de Turismo de Entre Ríos. A través de la Cámara Entrerriana de Turismo, Villaguay puede y está convocado a posicionarse como la voz referente de la zona centro de la provincia.

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