Tradición que atraviesa generaciones: la fidelidad de los lectores, en el centenario de El Pueblo
Desde 1926, el diario no solo informa, sino que acompaña la vida de familias villaguayenses, como la de Lidia Isabel Melzi, de 103 años: desde sus padres hasta su descendencia, reflejando un siglo de historia, tradiciones y fidelidad.
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El 4 de febrero de 1926 nacía en Villaguay un proyecto periodístico llamado a convertirse en testigo privilegiado y memoria colectiva de la vida social, cultural y política de una localidad que, por entonces, contaba un siglo desde sus orígenes históricos.
Al cumplir 100 años de permanencia, El Pueblo no solo conmemora una trayectoria como medio de comunicación regional, sino también un vínculo profundo y sostenido con generaciones de lectores que hicieron del diario un ritual cotidiano.
Entre esas historias de fidelidad se destaca la de Lidia Isabel Melzi, una vecina que, a sus 103 años de edad y próxima a cumplir 104, encarna como pocas la relación entre el medio y las familias villaguayenses a lo largo de un siglo.
Un hábito que atraviesa 100 años
Lidia Isabel Melzi nació el 14 de mayo de 1922, hija de Juan Carlos Melzi y Cándida Margarita Coronel, es decir que llegó al mundo cuatro años antes de que Emilio Surra sacara a la calle El Pueblo.
Cuando el diario dio sus primeros pasos en 1926, llegaba a los padres de Lidia, quienes tenían Gomería Fate y venta de aceite para autos en la esquina de Rivadavia y Alem, donde también estaba su domicilio. Más tarde, la familia sumó una relojería, en una época en que la vida comercial y social de Villaguay se concentraba en un núcleo urbano constituido en torno al casco histórico.
Así comenzó una tradición que atravesaría décadas. Con el paso de los años, ya casada con Gregorio Enrique Martínez, Lidia mantuvo intacto ese hábito. “Desde que tengo uso de razón, en casa se compró el diario El Pueblo”, cuenta su hijo, Enrique Martínez Melzi, hoy de 66 años, al dar testimonio en el marco del centenario.
El diario como puente
Maestra de vocación y profesión, Lidia trabajó en las escuelas Podestá, Mitre y Sarmiento, además de desempeñarse en establecimientos rurales. A lo largo de su carrera recibió el premio Maestras Michelena, reconocimiento a su labor educativa.
Para ella, el diario no era solo un medio informativo: era el puente con la vida social de Villaguay. “Era su contacto con las noticias sociales de la ciudad”, recuerda su hijo. La lectura formaba parte de su rutina diaria, un momento de encuentro con la actualidad, los nombres conocidos y los acontecimientos comunitarios.
Durante décadas, El Pueblo acompañó primero sus tardes y luego sus mañanas. Las páginas fueron reflejando cambios de época, transformaciones sociales, diversas generaciones y nuevas realidades. Y en cada etapa, Lidia estuvo allí, del otro lado, leyendo.
Un siglo, muchas generaciones
Hoy, próxima a cumplir 104 años, su vista y su estado cognitivo ya no le permiten acceder a la lectura como antes. Sin embargo, lo hizo hasta hace pocos meses, sosteniendo una fidelidad que atraviesa prácticamente toda la historia de El Pueblo.
La historia de Lidia Isabel Melzi es también la historia de tantas familias villaguayenses para las que diario fue y sigue siendo parte de la vida cotidiana y registro de acontecimientos de relevancia, muchos de los cuales recortados y hasta encuadrados o bien preservados en álbumes familias y baúles de recuerdos que perdurarán por siempre.
Desde aquellos primeros ejemplares adquiridos por las familias del centro en la década del ‘20, pasando por generaciones de suscriptores hasta los lectores actuales de la edición impresa y la página web, la marca del diario ha sido una constante.
En su centenario, El Pueblo celebra no solo 100 años de tinta y papel, sino 100 años de confianza. Historias como la de Lidia, sus padres y su descendencia recuerdan que un medio de comunicación no se construye solo con noticias, sino con la fidelidad silenciosa de quienes, día tras día, lo eligen para sentirse parte de su comunidad.

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