River-Boca, Boca-River… el fútbol y la pasión que mueve al mundo
Este domingo, la Argentina volverá a detenerse por un instante. No hace falta explicar demasiado: River y Boca se encuentran otra vez, y con ellos se activa esa mezcla imposible de ansiedad, pasión y espera que solo el superclásico puede generar.
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En una nueva edición del duelo más convocante del fútbol argentino, los directores técnicos de ambos equipos, Ubeda y Coudet, cruzarán ideas, planteos y convicciones desde las bancas, en un partido que siempre parece más grande que los noventa minutos que lo componen. Un juego que se piensa como ajedrez, pero se siente con ese vértigo más ruidoso y apasionado.
Porque, aunque no defina un título inmediato, este partido nunca es uno más. Siempre deja huellas: un festejo que se estira en el tiempo o una herida que tarda en cerrarse.
Desde Villaguay, a la distancia de los grandes estadios, la pasión no se atenúa. Al contrario: se amplifica. En esta ciudad entrerriana, como en tantas otras del país, los colores se multiplican en casas, bares y conversaciones que ya giran en torno a lo inevitable. El rojo y blanco, por un lado; el azul y oro, por el otro, esperando su momento en la pantalla.
En las últimas horas, El Pueblo se sumó al juego y recepcionó distintos mensajes. Algunos con análisis minuciosos, otros con intuiciones firmes, y muchos simplemente con fe. Porque, en la previa de un superclásico, todos somos técnicos, comentaristas o profetas de un resultado que todavía no existe.
Local, visitante o empate, como en los tiempos del viejo Prode, el pronóstico se vuelve parte del juego. Nadie lo sabe. Nadie puede saberlo.
Y mientras tanto, el partido crece incluso antes de empezar. Se arma en la imaginación, en los comentarios de sobremesa, en las discusiones que no necesitan consenso.
En Villaguay, los “trapos” ya están listos. Las apuestas se hacen sin dinero, pero con convicción. Porque, en el fondo, cada hincha juega su propio partido, sosteniendo en el aire esa moneda que nunca deja de girar: River o Boca, Boca o River.
El domingo, como siempre, el fútbol hará lo suyo.
Y esta historia, inevitablemente, continuará…

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