Pensar Villaguay a 2050 desde una mirada integral
Prof. Mariana Bentos Diputada provincial
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Los desafíos se nos presentan en la vida y nos ponen en situación de detenernos, pensar, imaginar y proyectar. Me parece oportuno recordar al conocido escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien popularizó la reflexión del cineasta santafesino Fernando Birra en relación a la pregunta ¿para qué sirve la utopía? La respuesta a este interrogante es la conocida metáfora: “La utopía sirve para caminar, y puede considerarse un horizonte que guía el camino”.
En esta línea de pensamiento, utopía es la motivación constante que toda persona posee para avanzar hacia un mundo más justo y humano, donde el movimiento y el proceso sean la verdadera meta, no el punto final.
El desafío de pensar y ver a nuestra ciudad en un futuro estimado a un cuarto de siglo, no necesita de un exceso de sueños utópicos, pero sí de ideas que se traduzcan en procesos posibles de realizar. Estos procesos no se construyen en soledad, con pensamientos individuales que suponen lo que el otro necesita, sino que requieren de diálogos constructivos y consensuados que proyecten el pensamiento pluralista de una sociedad en particular. Es importante promover estos espacios de comunicación con los diferentes sectores de la sociedad para conocer las necesidades de los ciudadanos, definir metas y objetivos que contribuyan a mejorar sus proyectos de vida.
Proyectar nuestra ciudad hacia 2050 requiere de cierta utopía que nos permita visualizar en el horizonte lo que anhelamos, pero sin olvidar que las necesidades futuras tienen que ser trabajadas desde ahora para que el desarrollo de la ciudad acompañe los cambios que se avizoran.
Uno de los aspectos básicos es conocer las tendencias demográficas relacionadas con el crecimiento poblacional y cambios en las características de las diferentes franjas etarias, tales como índices de natalidad, longevidad, migraciones, déficit habitacional, que demandan atención de las necesidades básicas de toda comunidad en crecimiento como lo es nuestra ciudad.
Lo mencionado representa un punto de partida y es fundamental considerarlo si queremos que las políticas públicas hagan foco es las necesidades existentes con iniciativas que contemplen propuestas educativas innovadoras que favorezcan las demandas actuales y futuras, atención de la salud, proyectos de infraestructura con amplios espacios verdes, viviendas y transporte que se vayan adecuando y dando respuesta a las necesidades sociales y reclamos colectivos de un flujo poblacional que cambia.
Una demanda que puedo citar a modo de ejemplo se relaciona con la prolongación de vida de las personas, que como bien sabemos va en aumento y la necesidad de espacios adecuados con ambientes confortables para un buen vivir en esta etapa, resultan escasos; los existentes no son suficientes y no siempre contemplan las necesidades básicas. Las personas especializadas para estas tareas también representan una demanda. Esta realidad se da porque las familias no siempre disponen de espacios y tiempos para el cuidado de sus adultos mayores.
Sabemos que los espacios verdes y recreativos mejoran la calidad de vida y el bienestar, sobre todo en una sociedad donde las tecnologías y la inteligencia artificial están cada vez más presentes, facilitando la vida cotidiana de las personas y dejándoles más tiempo libre. Un aspecto a tener en cuenta para seguir construyendo y mejorando.
Mirar política y socialmente a nuestra ciudad con proyección a un cuarto de siglo permite considerar algunos puntos clave:
-Villaguay es un punto geográfico estratégico dentro de la provincia y tiene que consolidarse como un importante polo educativo con aumento de mano de obra por inversiones privadas y generación de trabajo autónomo.
-Favorecer la instalación y desarrollo de industrias y fábricas que demanden trabajo y promuevan estabilidad laboral.
-Definir necesidades laborales a futuro para preparar hoy a los que serán responsables de satisfacer esas demandas.
-Conocer el contexto social y prever líneas de acción para la construcción de una ciudad comprometida con su crecimiento, con personas que cuidan y disfrutan de los espacios públicos, de sus barrios, en suma una comunidad solidaria y participativa, que construye presente mirando al futuro.
-Creer que la ciudad que queremos se construye entre todos y esas líneas de acción consensuadas y definidas tienen que trascender las diferencias políticas-partidarias.
-Consolidar una sociedad políticamente madura que trabaja por el bien común.
-Si el horizonte se transforma en una utopía colectiva, el hacer cotidiano involucra a todos los ciudadanos desde los diferentes roles y funciones.
Toda persona tiene cierta utopía en su visión de futuro, donde el hacer (herramienta vital que lo mantiene en movimiento) le recuerda permanentemente su propósito de vida, pero en el caminar aparecen dificultades e imprevistos, factores que pueden favorecer, retardar u obstaculizar la concreción de los objetivos propuestos.
Para concluir, no debemos olvidar que nuestro sistema de gobierno es democrático, federal y por períodos de tiempo, permitiendo la alternancia de diferentes modelos políticos, pero a pesar de ello debe primar el consenso y la capacidad de diálogo de las partes para favorecer el bienestar de la sociedad.

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