Escarapela argentina: historia y significado de un símbolo que atraviesa generaciones
Creada en tiempos de la Revolución, la insignia celeste y blanca continúa representando unidad, memoria e identidad nacional.
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Cada 18 de mayo, los argentinos celebramos el Día de la Escarapela, uno de los símbolos patrios más representativos de la identidad nacional. La insignia celeste y blanca, utilizada tradicionalmente del lado izquierdo del pecho, ocupa un lugar central en las fechas patrias y vuelve a cobrar protagonismo durante la Semana de Mayo, que comenzó este lunes y se extenderá hasta el próximo 25 de mayo.
La escarapela forma parte de los emblemas nacionales junto con la bandera, el escudo y el himno. Su uso simboliza el sentimiento de pertenencia, la unión y el compromiso con los valores que dieron origen a la Nación Argentina. Por eso, cada año, escuelas, instituciones y ciudadanos de todo el país la lucen especialmente durante las jornadas patrióticas.
La creación de la escarapela se remonta a los primeros años del proceso independentista. En febrero de 1812, Manuel Belgrano solicitó al Primer Triunvirato la creación de una insignia nacional que permitiera distinguir a las tropas patriotas. Hasta ese momento, los diferentes cuerpos militares utilizaban distintivos variados, lo que generaba confusión en medio de los enfrentamientos y dificultaba diferenciar a los soldados de las fuerzas enemigas.
El 13 de febrero de ese año, Belgrano presentó formalmente la propuesta con el objetivo de unificar los colores del ejército, fortalecer la identidad de las Provincias Unidas del Río de la Plata y fomentar el espíritu patriótico entre los combatientes y la población.
Pocos días después, el 18 de febrero de 1812, el Primer Triunvirato —integrado por Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Antonio Chiclana— aprobó oficialmente el uso de la escarapela nacional de color blanco y azul celeste.
Los colores elegidos tienen distintas interpretaciones históricas. Una de las versiones más difundidas sostiene que el blanco y celeste provenían de los colores borbónicos de la casa real de Fernando VII, rey de España durante la época colonial. Otra teoría señala que esos colores ya habían sido utilizados durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 por el Regimiento de Patricios, considerado el primer cuerpo de milicia urbana del Río de la Plata.
También existe una versión histórica que vincula el origen de la escarapela con un grupo de damas porteñas que, el 19 de mayo de 1810, habrían utilizado cintas celestes y blancas al presentarse ante Cornelio Saavedra, entonces jefe del Regimiento de Patricios, en los días previos a la Revolución de Mayo.
Con el paso del tiempo, la escarapela se consolidó como uno de los principales símbolos de la argentinidad y su uso comenzó a extenderse más allá de los ámbitos militares. Actualmente, millones de personas la llevan durante fechas patrias como el 25 de Mayo, el Día de la Bandera que se conmemora el 20 de junio y el Día de la Independencia, celebrado cada 9 de julio.
Recién en 1935 el Consejo Nacional de Educación instituyó oficialmente el 18 de mayo como Día de la Escarapela, con el propósito de promover el conocimiento y la valoración de los símbolos patrios entre los estudiantes y la sociedad en general. Más tarde, en 1951, la fecha fue incorporada al calendario escolar argentino.
La celebración invita no solo a recordar los hechos históricos que dieron origen a la patria, sino también a reflexionar sobre los valores de unidad, libertad y soberanía que representaron los protagonistas de la independencia. En un contexto histórico marcado por la búsqueda de identidad nacional, la escarapela se convirtió en un símbolo de unión entre los argentinos y continúa vigente más de dos siglos después.
Durante esta Semana de Mayo, las escuelas de todo el país realizarán actos, actividades alusivas y propuestas educativas destinadas a mantener viva la memoria histórica y fortalecer el sentido de pertenencia nacional. Mientras tanto, la tradicional insignia celeste y blanca volverá a ocupar un lugar destacado en la vestimenta de miles de argentinos que la lucirán con orgullo en homenaje a la historia y a los valores de la Nación.

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