“Es vocación, no heroísmo”: la historia de una nueva bombera que eligió servir a su comunidad
Milagros García, una de las nuevas incorporaciones al cuerpo activo de Bomberos Voluntarios, dialogó con El Pueblo y compartió su recorrido, su formación y el profundo sentido de pertenencia que la llevó a elegir una vida al servicio de los demás.
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La reciente incorporación de cuatro mujeres al cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Villaguay marcó un hecho significativo tanto para la institución como para la comunidad. Entre ellas se encuentran Agustina Alexandra Aguilar, Candela Ayelén Barreto, Pamela Denise Fernández y Milagros Graciela Inés García, quienes desde ahora integran formalmente el servicio operativo del cuartel local.
En este contexto, Milagros dialogó con el diario El Pueblo y compartió su historia dentro de la institución, su proceso de formación y la emoción de haber alcanzado un objetivo que comenzó a construir desde muy joven.
“Yo ingresé a los 16 años, hice la escuela de cadetes, que es como una preincorporación. Después pasé a aspirante y desde ahí empezamos con la capacitación más profunda”, relató, al recordar sus primeros pasos en el mundo bomberil. Con apenas 19 años, Milagros ya transita un recorrido de formación exigente, que combina estudio, práctica y una fuerte vocación de servicio.
Su camino incluyó etapas bien definidas: cadete, aspirante y finalmente la instancia de evaluación que le permitió convertirse en bombera. “Después rendís un examen a nivel federativo, donde se evalúan todos los conocimientos. Es un proceso largo, pero muy formativo”, explicó.
Lejos de una idea romántica o improvisada del servicio, Milagros dejó en claro que la formación es constante y rigurosa. “Mucha gente piensa que uno entra al cuartel y ya sale a los incendios, pero no es así. Hay que estudiar mucho porque están en juego vidas, la tuya y la de los demás”, señaló con firmeza.
Su vocación nació de la observación y el respeto por la tarea bomberil. “Me llamó mucho la atención cómo trabajaban y el apoyo que reciben de la gente. Eso me motivó a entrar”, contó. Desde entonces, su vida se fue entrelazando con la rutina del cuartel, las guardias, las capacitaciones y el compromiso permanente.
Hoy, su incorporación coincide con la de otras tres jóvenes que también dieron este importante paso: Agustina Alexandra Aguilar, Candela Ayelén Barreto y Pamela Denise Fernández. Juntas compartieron estudio, formación y guardias, generando vínculos que trascendieron lo académico para transformarse en compañerismo y equipo.

“Más allá del estudio, teníamos que estar juntas en la sala de capacitación, hacer resúmenes, aprender todo en grupo. Eso genera un vínculo muy fuerte”, destacó Milagros, poniendo en valor la experiencia compartida con sus compañeras.
La joven también describió cómo es la dinámica de trabajo dentro del cuartel, donde la disponibilidad es permanente. “Siempre tenés que tener el teléfono con sonido porque te puede llegar una alerta en cualquier momento. Hay guardias de 12 y 24 horas, es una responsabilidad constante”, explicó.
En cuanto a sus intereses dentro del servicio, Milagros reconoció que aún está en proceso de descubrir su lugar dentro del amplio abanico de tareas bomberiles, aunque ya tiene una inclinación clara. “Lo que más me llama la atención es el rescate vehicular y los primeros auxilios, poder ayudar a personas que están atrapadas en un accidente”, contó.
Más allá de la exigencia, la experiencia le deja aprendizajes profundos. “Te llevás conocimientos que no ves desde afuera. Y también vínculos, amigos, compañeros que se vuelven parte de tu vida”, expresó.
En lo personal, Milagros también se define desde su entorno familiar, que fue clave en su recorrido. “Mi mamá, mis hermanos y mi pareja siempre estuvieron apoyándome, incluso en momentos en los que pensé que no iba a poder seguir por la carga de la escuela y el cuartel”, recordó con emoción.
Hoy, con la incorporación oficial al cuerpo activo, su historia representa no solo un logro individual, sino también un símbolo de vocación, esfuerzo y compromiso colectivo. “Si te gusta, tenés que animarte. No es fácil, pero es algo que se lleva con el corazón”, resumió.
La llegada de estas nuevas bomberas no solo fortalece la estructura operativa del cuartel de Villaguay, sino que también reafirma un valor esencial del servicio voluntario: la entrega desinteresada al cuidado de la comunidad.
En tiempos donde lo superfluo muchas veces desplaza lo esencial, historias como la de Milagros y sus compañeras reafirman que todavía existen elecciones guiadas por la vocación, el compromiso y el deseo genuino de ayudar a los demás.

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