Emotivo Vía Crucis viviente recorrió las calles y convocó a una multitud
Organizado por la parroquia Santa Rosa de Lima, el tradicional evento volvió a reunir a la comunidad en una noche de fe, reflexión y gran participación ciudadana.
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En la noche del Viernes Santo, la ciudad fue escenario de una de sus expresiones religiosas más significativas y convocantes: el tradicional Vía Crucis viviente, organizado por la parroquia Santa Rosa de Lima. La actividad, profundamente arraigada en la identidad local, volvió a reunir a vecinos y fieles en un recorrido cargado de espiritualidad, compromiso y participación comunitaria.
La jornada comenzó con una procesión que partió desde el templo parroquial, donde la comunidad se congregó en oración para dar inicio al recorrido. Desde allí, los participantes avanzaron por las calles de la ciudad, en un clima de recogimiento, hasta llegar a la intersección de Balcarce y Mateu, punto donde dio comienzo la representación escénica de la Pasión de Cristo.

La puesta en escena del Vía Crucis viviente estuvo dirigida por el profesor Horacio Díaz, quien, junto a un numeroso grupo de vecinos y actores locales, logró dar vida a cada una de las estaciones con gran realismo y sensibilidad. El papel de Jesús fue interpretado por el joven Robertino Pasarela, integrante del grupo de teatro que conduce Díaz, destacándose por su compromiso y entrega en una representación que conmovió al público presente.
La convocatoria superó las expectativas de los organizadores. Una importante cantidad de vecinos acompañó el recorrido y la representación, consolidando una vez más esta actividad como un espacio de encuentro y expresión de la fe católica. Además, las condiciones climáticas resultaron favorables, permitiendo el normal desarrollo de toda la propuesta sin interrupciones.
Más allá de lo artístico, el evento tuvo un fuerte sentido evangelizador. A través de la recreación de la Pasión y muerte de Jesús, se buscó acercar a la comunidad a uno de los momentos centrales de la tradición cristiana, generando un espacio de reflexión y vivencia espiritual compartida.

El Vía Crucis culminó alrededor de las 22 horas, dejando un saldo altamente positivo tanto en términos de participación como de organización. Desde la parroquia destacaron y agradecieron el compromiso de todas las personas que hicieron posible la actividad: quienes trabajaron en el vestuario, los actores, los colaboradores y el acompañamiento permanente del párroco Marcelo Bravo y del vicario, padre Julián Rodríguez, quienes impulsan y sostienen esta iniciativa año tras año.
De esta manera, Villaguay volvió a vivir una noche especial, donde la fe, el arte y la comunidad se unieron para mantener viva una tradición que trasciende generaciones.


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