“El Pueblo” y sus orígenes
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El hoy centenario diario “El Pueblo”, fundado el 4 de febrero de 1926, con motivo de sus Bodas de Plata, publicó un histórico suplemento de 22 páginas, tamaño sábana (equivalente a 44 de ahora), el domingo 4 de febrero de 1951, en su emplazamiento actual, con valiosas colaboraciones y con gran apoyo publicitario de las distintas empresas y comercios en general.
Bajo la dirección de su fundador don Emilio Surra (delegó el mando en su hijo Juan Carlos “Chino” el 21 de septiembre de 1953), fue compuesto a mano (la primera linotipo se incorporó recién el 29 de agosto de 1953).
Conocedor del trabajo manual, letra por letra (que me tocó hacer), me imagino los días y horas que les habrá insumido para terminar con tan valioso trabajo, el que al leerlo hoy considero que es histórico, por las importantes colaboraciones con que cuenta, porque el diario en general es historia pura.
Recuerdo que “El Pueblo” nació como bisemanario el 4 de febrero de 1926, en Hermelo 79 frente al Parque Urquiza, hoy Escuela Normal Superior “Martiniano Leguizamón” (propiedad de don Andrés Chiesa) , manteniéndose allí en esa condición hasta el viernes 26 de octubre de 1928. A partir de ahí se trasladó a la esquina de Alem y Brown, donde estaba el comité radical, propiedad de don Félix Dimotta, apareciendo desde el lunes 5 de noviembre de ese año como diario. El 30 de enero de 1941 el entonces vespertino se cambió a San Martín 29, casi Caseros, donde se mantuvo hasta el 10 de marzo de 1950 (se cumplen 76 años), en que se asentó en su propiedad actual de San Martín 352/68, adquirida a don José Leal.
En el valioso suplemento especial de sus Bodas de Plata, el diario publicó dos extensas notas donde cuenta de sus vicisitudes, incluidas clausuras y también sobre sus orígenes, y además su alineamiento incondicional con los postulados de la Unión Cívica Radical,. de Alem e Yrigoyen, parte que hoy quiero rescatar, y que dice así:
“Hemos vivido virtualmente entregados, hace sesenta días, a la confección de esta edición de EL PUEBLO, que ofrecemos con carácter especial hoy 4 de febrero, celebrando nuestras Bodas de Plata. La labor que ellas demandaron no escapará a nadie cuando, como se ha dicho, se adolece de elementos indispensables. Muchas, enormes las dificultades, pero también insistimos en repetirlo, superior la voluntad. Tarea llevadera nos ha resultado, no obstante, porque hemos contado con colaboración amplia, generosa. Y también con ese estímulo espontáneo que predispone. Ahí está, sino, hablando con elocuencia ese valioso material recibido de plumas privilegiadas”
“Vimos la luz el 4 de febrero de 1926 –fecha que recuerda, por feliz coincidencia, un episodio heroico para la Unión C. Radical: la revolución del 4 de febrero de 1905- en medio de una pobreza infinita. Consustanciados con el ideal inquebrantable que mantiene redivivo los manes de Alem, y que alentara con fuerza rectora incontrastable el espíritu superior del gran Hipólito Yrigoyen –ese magnífico señor de la Dignidad-, hemos aprendido una lección que, , ojalá, siga ganando conciencias, la de que el camino más recto es el que siempre conduce al triunfo.
Advenimos, lo repetimos con orgullo, rodeados de pobreza; pobreza honrosa.
La falta de metal era suplida por la decisión de luchar por aquel ideal superior, encarnado en la figura de Yrigoyen.
Su candidatura a la primera magistratura del país para los comicios de 1928, por segunda vez, entraba ya en apogeo. Y nuestra hoja aparecía precisamente, para ofrecerle el aporte espontáneo, desinteresado.

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