Consumos problemáticos en la adolescencia: De la preocupación al acompañamiento
Artículo elaborado por Asselbon, Yael; Barcos, Valentina; Ledesma, Iara; Miño, Sofía, alumnas de 6° año A de la escuela secundaria N°1 “Prof. Leopoldo Herrera” en el marco de sus Prácticas Educativas, a cargo del Prof. Juan Manuel Fabricius.
El consumo problemático de sustancias en adolescentes es un tema complejo que requiere atención y comprensión. Se refiere al uso de sustancias psicoactivas que causan problemas de salud, sociales, emocionales o académicos.
¿De qué hablamos cuando hablamos de consumos problemáticos?
Según informa el SEDRONAR, el consumo de alcohol y tabaco presenta las prevalencias más altas, ya sea de vida, año y mes, seguida por el consumo de marihuana u otras sustancias ilícitas. Para todas las drogas ilícitas, los varones presentan tasas de consumo superiores a las de las mujeres.
Alcohol
El 81% de las personas tomaron alguna bebida alcohólica en su vida y unas 2,3 millones comenzaron a beber en el último año, de las cuales unas 320.000 son preadolescentes y adolescentes. Entre los 18 a los 24 años se observa la tasa más elevada del 62% y entre los adolescentes, la menor, del 35%.
Marihuana
Es la droga ilícita de mayor consumo en el país. El 7,8% de la población declaró su uso en el último año; el 11% de los varones y el 5% de las mujeres. Entre 2010 y 2017, el consumo creció en todos los grupos de edad, tanto en varones como en mujeres. El 2,7% de los adolescentes de 12 a 17 años consumió marihuana en el último mes.
Cocaína
El 5,3% de la población entre 12 y 65 años consumió cocaína alguna vez en su vida, lo que implica un incremento del 100% con respecto al estudio del 2010.
Otras drogas
El 6 % de la población bajo estudio, declaró haber usado alguna vez analgésicos opiáceos sin indicación médica mientras el 2,3% consumió alguna vez en su vida alucinógenos.
Los niveles de consumo estimados para pasta base-paco presentan tasas inferiores al 0.6% con mayores prevalencias entre los varones que entre las mujeres.
¿Cómo se atiende este tema en Villaguay?
Para conocer cómo se trabaja en nuestra ciudad con estas problemáticas, entrevistamos a Andrea Quinteros, psicóloga del Centro de Orientación y Contención en Consumos Problemáticos "La Casita", perteneciente a la Municipalidad de Villaguay, ubicada en el predio de la ex estación de ferrocarril.
¿Cuándo y con qué fin se crea “La Casita”?
En el año 2018 se crea “La Casita”, un dispositivo municipal que trabaja con personas que están atravesando una situación de consumo.
¿Cómo surge la idea?
A partir de un proyecto surgido del interés de diferentes instituciones, organizaciones, espacios, de la comunidad de Villaguay, preocupados por ofrecer atención, contención, a estas personas que conviven entre nosotros. También se consideró un proyecto presentado por la Escuela EET en el Concejo Juvenil, que resultó ganador ese año, proponiendo la creación de un lugar donde se trabaje en esta problemática.
¿Esta idea de dónde viene?
En el año 2005, cuando se crea la nueva Ley de Salud Mental, el trabajo en comunidades terapéuticas en relación a la problemática del consumo, se organiza de otra manera. Las internaciones ya no serían la única alternativa, ya que muchas veces estas personas se recuperan, vuelven a su comunidad y si ésta no le ofrece un contexto de contención, probablemente esta persona recaiga. Entonces, armamos este proyecto como un centro de contención y orientación.
¿Qué significa esto?
Que se hace una aproximación diagnóstica de la situación y a partir de ahí se crea un trabajo en red, porque solos no podemos contener a todos, tiene que haber varios actores en esto. Hoy los consumos problemáticos son pensados dentro de la salud mental, por lo tanto se articula con especialistas del hospital, de los centros de salud, etc. para la atención en salud de estas personas.
¿Qué pasa con sus familiares y sus seres queridos?
Hay personas que no tienen a nadie, porque sus vínculos se han perdido en el trayecto de esta situación de consumo. Hay otros que son acompañados por quienes llamamos referentes, que tienen un interés de ver cómo va el progreso y la evolución de la situación de esta persona.
¿Cómo se involucra a la familia en estos casos?
Mediante la orientación. A veces llegan padres o personas que están preocupadas, pero no viene la persona que está atravesando esa situación. Entonces ahí se trata de orientar en cómo empezar a vincular a esta persona con la atención de esa problemática.
¿Cómo llegan los chicos a La Casita?
Algunos chicos -hablo de chicos, pero en realidad en su mayoría ya son hombres y mujeres- vienen por voluntad propia, a pedir simplemente un lugar donde internarse o adonde recurrir; otros llegan acompañados por algún familiar o sugeridos desde la Justicia, servicios o centros de salud, o el hospital.
¿Cómo trabajan con ellos?
Planteamos una propuesta para que la persona pueda ir de más, a menos consumo. Es muy difícil apostar al cero consumo, pero ése es el objetivo. Tenemos ciertas reglas y códigos de convivencia, por ejemplo, hablamos de lo que nos pasa cuando estamos en situación de consumo, pero no hablamos de drogas. Tratamos de empezar a recuperar hábitos saludables, trabajamos sobre las habilidades sociales, ya que hay personas que están muy solas, entonces la intención es empezar a pensar vínculos que sean saludables. Trabajamos con el respeto, con el reconocimiento del otro, con la autoestima, habilidades sociales que nos permiten desenvolvernos en la vida. Y a partir de ahí, en lo que llamamos el rescate o la revalorización de la persona y de sus habilidades, sus capacidades, sus necesidades, sus gustos, sus deseos, lo que está sano en esa persona, lo que podemos rescatar.
¿Cómo es este acompañamiento?
Basado en la vinculación o la inserción en la atención de salud. Si vemos que hay una persona que necesita una derivación o la atención de un médico, ya sea psiquiatra, clínico, odontólogo, armamos la red, les pedimos los turnos, facilitamos el acceso, le indicamos adonde tienen que ir. Hay personas que han perdido vínculos incluso con sus hijos, entonces trabajamos esto también, y hemos logrado muchas veces que, ya estando en condiciones, puedan empezar a vincularse con ellos, y eso también les da sentido a la vida de estas personas que vienen a recuperarse.
¿Qué otras actividades realizan?
Trabajamos en la modalidad de talleres de lunes a viernes de 15hs a 19hs, cada día una propuesta distinta, además de lo que se llama la orientación psicológica que tienen de manera individual. Generalmente, hasta que ellos empiezan a apropiarse de este lugar, hacemos entrevistas individuales y vamos insertándolos en los talleres, siempre considerando lo que a ellos les interesa, sus gustos, preferencias, intereses. Alguno es músico, otro sabe pintar, todos tienen alguna que otra habilidad, que no está perdida.
¿De qué se tratan esos talleres?
Los lunes y miércoles hay un taller de actividad física y recreación; los martes uno de vivero y huerta, y también uno de radio en la FM municipal, a las 17 horas, un programa donde difundimos mensajes preventivos, hacemos entrevistas y difundimos las actividades que se realizan. Los jueves, tejido manual con diferentes técnicas: de aguja, macramé, telar. Y los viernes son talleres libres, que muchas veces se basan en compartir con sus compañeros sus propias habilidades, o a través de personas que deciden participar de manera voluntaria, por ejemplo, profesionales nutricionistas, o especialistas en reciclado, mosaiquismo, diferentes propuestas que se van organizando de acuerdo a las necesidades de ellos y a sus intereses. También festejamos cumpleaños, hacemos salidas y paseos por diferentes lugares en la ciudad.
Muchas gracias Andrea, por el espacio y por tomarte el tiempo.
Bueno, espero que todos puedan también recapacitar acerca de las adicciones, y yo les agradezco que estén interesadas por estos temas. porque ustedes son los futuros profesionales, y los futuros adultos que van a vivir en esta comunidad. Así que celebro y aplaudo que se interesen por estas problemáticas porque esto es algo que convive con nosotros.
El desafío de acompañar sin juzgar
Los consumos problemáticos en adolescentes representan una de las principales preocupaciones sociales y sanitarias de la actualidad, ya que no solo afectan la salud física y mental de las personas, sino también sus vínculos familiares, escolares y laborales. Detrás del consumo excesivo de sustancias suelen existir cosas más profundas, como la falta de contención, la presión social, la desigualdad o la búsqueda de escape frente a las realidades difíciles.
Por eso, es fundamental que la sociedad deje de mirar estos casos solo desde el prejuicio o la sanción moral, y comience a abordarlos desde la empatía, la prevención y el acompañamiento. Solo a través de la información, la educación emocional y la promoción de hábitos saludables será posible construir una cultura del cuidado que ayude a prevenir los consumos problemáticos y a ofrecer verdaderas oportunidades de inclusión y bienestar.
En La Casita, para asistir a estas personas se realizan distintos tipos de talleres y actividades que les ayudan a cambiar y mejorar sus hábitos. Su trabajo es muy valorable, ya que hay muchas personas que sufren con los consumos problemáticos día a día y no tienen ayuda o refugio donde los puedan fomentar a salir adelante sin necesidad de ningún tipo de sustancias.
Fuentes:
- Informe de la Sedronar sobre consumo de drogas en la población de 12 a 65 años en Argentina. Disponible en https://www.medicinabuenosaires.com/
- Psicóloga Andrea Quinteros, Centro de Orientación y Contención en Consumos Problemáticos "La Casita", perteneciente a la Municipalidad de Villaguay (entrevista).

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