Banco amarillo y un mensaje urgente: estudiantes impulsan acciones para prevenir el suicidio
Alumnos de sexto año de la Escuela Secundaria Nº 1 de Villaguay desarrollan una iniciativa que busca generar conciencia y redes de apoyo dentro y fuera de la comunidad educativa.
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A veces, las grandes transformaciones comienzan con una charla en el aula. Así ocurrió con estudiantes de 6° año C de la orientación en Ciencias Sociales de la Escuela Secundaria Nº 1 Prof. Leopoldo Herrera, en Villaguay, donde el análisis del Acuerdo Escolar de Convivencia en el espacio de Literatura Argentina derivó en una reflexión más profunda: hablar de salud mental y, en particular, de prevención del suicidio.
Lejos de quedarse en el diagnóstico, los jóvenes decidieron actuar. “Es mejor hacer algo y equivocarse que no hacer nada”, fue una de las ideas que impulsó el proyecto. Pero, según destacan desde la comunidad educativa, no hubo error: abordar esta problemática nunca es excesivo, y cada paso en ese sentido suma.
La propuesta comenzó a tomar forma dentro de la propia institución, con el objetivo de generar conciencia entre sus pares. Luego, se amplió la mirada al invitar a estudiantes de la orientación en Comunicación a sumarse, con la intención de proyectar el mensaje hacia afuera y replicarlo en otras escuelas. La meta es clara: construir una red que multiplique la prevención.
Entre las acciones más visibles surgió la idea de instalar un “banco amarillo” en el patio del colegio. Este símbolo, cada vez más presente en distintos espacios educativos, funciona como una señal de alerta y acompañamiento: un lugar que invita a detenerse, a observar y, sobre todo, a pedir ayuda. Para quienes atraviesan momentos difíciles o pensamientos de autolesión, representa un recordatorio de que no están solos y de que existen canales de contención.
El proyecto se articula con el trabajo del área de recursos para la prevención del suicidio dentro de la institución, reforzando la importancia de generar espacios de escucha y acompañamiento. La iniciativa no solo busca intervenir en situaciones de riesgo, sino también promover el diálogo abierto sobre emociones y problemáticas que atraviesan a los adolescentes.
La experiencia deja en evidencia el compromiso y la sensibilidad de los jóvenes frente a una realidad compleja, así como su capacidad para involucrarse y proponer soluciones. Desde la comunidad educativa, el deseo es que esta iniciativa pueda ser replicada en otras instituciones, ampliando el alcance de un mensaje tan necesario como urgente.
Porque, como demostraron estos estudiantes, hablar de prevención del suicidio no solo es importante: puede marcar la diferencia.

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